13 de marzo de 2017

El hombre que sólo quería dormir

Me gusta dormir, a quién no le gusta dormir, dormir es el único antídoto que nos hace huir de la cotidianidad de nuestras vidas. No hay mejor terapia para cada mal que dormir bien, dormir es importante, por eso amamos dormir, por eso a veces hay personas que prefieren dormirse para siempre y nunca despiertan, sueño profundo eterno le dicen. Últimamente duermo mucho, en realidad como siempre y a veces no encuentro el sueño.

Pocas veces suelo dormir con alguien. Anoche me quedé viendo una película por cable y mientras demoraba el desenlace empecé a pestañear echado sobre el sofá, se cerraban los ojos y mis labios hacían bemba y mis hombros perdían la firmeza y a un segundo de dormirme oficialmente; el televisor empieza cambiarse de canales, rápidamente abro mis ojos y tenía el control remoto en la mano, creí que lo había aplastaba accidentalmente en los botones, así que puse la película y dejo el control en la mesa, vuelvo a la siesta rápidamente porque había un sueño terriblemente acosador que atender.

Llevo mi cuerpo al sofá y vuelvo a encontrar el dulce pestañeo y aun segundo de dormirme, sorpresivamente el televisor vuelve a cambiarse de canales, parecía que alguien jugaba en ella y subía y bajaba de canal, mientras el sueño me hacía cosquilleos en el cuerpo, quería dormirme ya, pero ya. Con este sentimiento podría dormirme hasta de pie o dejar caer mi cuerpo al piso y romperme la cabeza por accidente para solo dormir.

Me levanto a duras penas y casi inconsciente y a punta de malabares pongo la película y le quito las pilas al control remoto, no me respondo porque necesitaba dormir con el televisor prendido y con la película que aún no encontraba el desenlace, así que dejo el control sin pilas sobre la mesa y vuelvo al sofá como un gato que duerme de lo más lindo.

A un segundo de dormirme definitivamente, vuelve a cambiarse de canales, aún consiente veo el televisor y pasa de la película a un programa de cocina, seguidamente se cambia el canal y deja en un documental de History y yo sigo en la frontera de despierto y dormido, a un paso de dormirme, se cambia a un canal musical, un concierto de rock y este si me da una cachetada de interrupción y despierto, me levanto y por segundos quedo mirando el concierto, con una cólera en mis manos, total estoy solo no hay a quien quejarme.

Un poco molestado voy y apago el televisor manualmente, sospecho que así no me voy a dormir e intento disimular que estoy a punto de caer de sueño y vuelvo mi cuerpo al sofá, dejo caer mi cuerpo como un costal de papas y si, el sueño me vuelve a tomar en asalto, hasta mis ojos se cierran acaloradamente, total era más de la medianoche y a un paso de dormirme.

De pronto el televisor se enciende y pone un canal de futbol francés, apenas logro abrir los ojos y mando al carajo, confío en el sueño divino y quiero dormir a costa de todo, incluso me di cuenta que mi boca votaba un poco de saliva de tanta profundidad soñolienta. En eso se vuelve a cambiar de canal y pone Disney, apenas logro ver mientras sigo a un paso de dormirme, en eso se cambia a un canal de pornografía, era un trio, logré ver un poco pero no me importaba, solo quería dormir, entonces doy mi último suspiro y me duermo oficialmente, quedo como un oso satisfecho.

Unos segundos después me despierta y vi cómo se subía el volumen mientras el trío hacía más bulla al borde de una piscina. Muy enojado me levanto del sofá y voy, no importa el porno y apago el televisor, no, mejor, lo desenchufo y vuelvo a la zona de pernocte para retomar lo mío.

Me quedo en silencio un momento y de pronto me vuelve la emboscada del sueño, yo solo me dejo llevar, como quien dice, «amor mío hazme tuya, quiero dormirme en tus brazos, dale» no importa si es el sueño profundo o de la muerte. Solo quiero dormirme y mientras pienso en eso, todo se me desvanece y a unos segundos después quedo dormido, increíblemente siento como caigo en la profundidad totalmente emocionado.

Lastimosamente milésimas después, alguien toca la puerta y de golpe como puñal en el tobillo, despierto lleno de sorpresa, angustiado y molesto, solo necesitaba dormir y no sé a qué humano se le ocurre tocar la puerta, me pongo de pie y voy abrir e increíblemente no había nadie, todo estaba normal, silencio, un foco prendido afuera, no parecía haber alguien recientemente, los vecinos del costado tienen un perro que ladra cada que alguien pasa por aquí pero esta vez ni un chillido, me rasco la cabeza incrédulo y vuelvo rápido al sofá a dormirme, eso es lo que quiero.

A estas alturas, no había sorpresa alguna, dudaba que me vuelva a dormir, ya había perdido muchas oportunidades de morirme a este regalo del destino. Justo este día el señor de la muerte me estaba buscando y por eso me quería dormido, seguramente para llevarme dormido y así por fin descansar en paz, pero parecía estar todo a mi contra, la película no encontraba desenlace, el televisor se pone una porno y para mi desgracia alguien toca la puerta que no es nadie, definitivamente no querían que muera, así que me chupa un huevo y vuelvo a mi sofá, vuelvo a mi posición del principio y soñoliento vuelvo a buscar el sueño.

Ya tirado en el sofá cerca de un minuto, el sueño vuelve. Esta vez siento algo en el pecho, como si alguien estuviese presionando o listo para aplicarme un resucitador. A estas alturas pensé que todo era un sueño y estaba en alguna cama de quirófano de algún hospital. Pero no, estaba en mi casa, solo quería dormirme o morirme. La presión me consume y vuelvo a acercarme al límite y a punto de cerrar mis ojos muy lentamente, milésimas de segundos después, alguien apaga la luz y de hecho doy gracias porque estaba encendida, logra distraerme y un segundo después se vuelve encender. «La concha de dios» pienso y esta vez me levando del sofá colérico e intento calmarme, me acerco al interruptor y apago la luz.

Claro que vuelvo al sofá nuevamente, esta vez no tengo sueño, solo voy a esperar qué sucede y me quedo pensando, filosofando un poco. Unos segundos después, la luz vuelve a encenderse de manera intempestiva, entonces tomo una silla, me subo a ella y desenrosco el foco, lo quito y lo dejo en la mesa. A decir verdad, no me interesaba nada en absoluto, solo me había convertido en un hombre con ansias de dormir como persona normal, como es cotidiano, apagar todo y conseguir el sueño.

Hasta ahí ya había perdido toda esperanza de conseguir el anhelo, era casi imposible volver a pestañear de manera dulce y regocijante, voy a todos lados y apago las luces, me dirijo al dormitorio, me cambio a pijamas, tomo un vaso con agua y me tiro en la cama, a dormir. Increíblemente mi cuerpo empieza a recibir el presentimiento y la misma sensación del sofá, entonces siento una excitación en mi rostro y sonrío un poco y vuelvo a dejarme llevar «que me haga el amor el sueño, que me coja, que me coja bien cogida, cógeme sueño amado» digo entre mí, mientras caigo muerto.

Todo estaba silencio, vi cómo me dormía y unos segundos después; pasa a toda velocidad una unidad de bomberos por afuera de la casa, con sirenas y lucen que traslucían por la ventana, entonces, tras haber ya quedado dormido, volví a estar al lado de no estar dormido, me quedé pestañeando, insulté a los bomberos y volví a dormirme. Unos segundos después, «por la concha de la lora», suena el teléfono celular, nunca antes odié el ringtone que tanto amaba, desperté de golpe y me habían llegado cinco correos simultáneamente, me siento en la cama muy enojado y apago el teléfono.

No había nada que hacer a esta hora, así que no importaba si había o no el sueño del sofá, solo me eché queriendo dormir naturalmente, sin efectos ni cogidas de sueño que se aparecen de la nada. Unos segundos después, el sueño me vuelve a tomar de la mano, yo un poco indiferente, sospechaba que quería burlarse nuevamente de mis sentimientos, así que en silencio me dejo llevar y la maldición vuelve, escucho como alguien tumba una silla en la sala, la arrastra haciéndola rugir sobre el piso, está vez me duele el pecho, mi corazón no aguanta tanto desamor del destino, me levanto de la cama con rabia entre mis nachas y me dirijo hacia la sala, con una escoba en mano, con la idea de romperle orto a quien esté ahí y sino partirle la madre a toda costa, aunque sea mi padre o mi madre, ya estuvo bueno. Llego a la sala y no había nadie, la silla evidentemente había caído y arrastrado más allá.

A estas alturas de mi vida, ya no me importaba dormir o no, me valía una mierda, así que igual me fui a la cama a esperar otra señal más, queriendo saber que más seguía. Me tiro sobre la sabana y me quedo pensando en qué hora es. Unos segundos después, el sueño me vuelve a coquetear, esta vez yo ya no quería, si quería cogerme, tenía que convencerme, estaba indispuesto y aun así vuelvo a pestañear obsesivamente, el sueño se apodera de mi cuerpo, pero segundos después alguien abre la puerta, yo escucho abrirse la chapa y empuja. El sueño era profundo y no me importa quién sea y continúo dejándome llevar.

Segundos después con alguien dentro de mi casa, quedo dormido. En eso oigo romperse un plato de porcelana en la cocina, aun así, lo ignoro y continuo con el pernocte incisivo, acosador, rotundo, acogedor, terriblemente dulce. Unos segundos después, a punto de dormirme completamente, alguien enciende todas las luces de la casa, todas las que había apagado y una vez más vuelve a interrumpirme. Me levanto de la cama más resignado que antes, enojado, ahora si más enpinchado, excitado, intolerante, asesino y salgo apurado de la habitación, esta vez para buscarlo en toda la casa.

Con el éxtasis y la adrenalina o la cólera, tomo la escoba y voy a buscarlo, debajo de la cama, muevo el ropero, tumbo el armario, rebusco entre los libros, voy a las otras habitaciones, volteo las camas, rompo todo a mi paso, tiro el tacho de basura, debajo de la lavandería, entre los platos, debajo de la mesa, atrás de los demás muebles, abro las ventanas a ver si logró escaparse y casi 20 minutos después, no encuentro absolutamente nada, no hay nadie, lo único que logré es agotarme.

Tras la búsqueda implacable, parecía haber hecho ejercicios, así que voy a darme una ducha y así quitarme el sudor frio y caliente. Creí que ya lo había espantado, yo era el ganador, pero mientras caía el agua y me echaba el jabón; se acaba el agua, deja de caer el agua y mi primera reacción es expulsar una carcajada, lleno de jabón, muevo la manecilla y no hay agua. «¿Sabes?, ahora yo te voy a coger… ahora te cambiaré de canal la concha de tu hija» le digo en voz alta, conmocionado, vivo o muerto, persona o fantasma, alguien me estaba hinchando las pelotas. «Espérame un momento, vamos a ver quién manda aquí» agrego desafiándole y abro el contenedor de agua del inodoro y me quito todo el jabón, con el agua del inodoro, me seco con la toalla y voy al encuentro. Sea quien sea.

De hecho, busco al cabrón y al final no lo encuentro, minutos después; por ironía el agua empieza a caer en la ducha, dejé abierta la manecilla. Voy a apagarlo y sin saber que hacer; solo voy a encender el televisor en la sala, me siento en el sofá y también tomo el control remoto, ya no quería dormir, quería ver porno, la película que buscaba su desenlace ya había terminado, así que antes voy a la helera por una cerveza y al ir a la cocina, la helera estaba abierta, veo y agarro una botella y estaba vacía, tomo la otra y también estaba vacía, todas vacías, el hijo de su puta madre se había tomado mis cervezas, ya no hice nada, solo me entró la ira y lo dejé pasar, había dejado una manzana, así que tome la manzana y me fui a ver la porno.

Mientras veía la película que ni entendía, solo hacían sexo y ni estaba concentrado, solo esperaba que me vuelva a hacer la siguiente broma, terminé de comer la manzana y segundos después, el sueño me volvió a sorprender, me encontraba cansado, así que ni me di cuenta como me consumía, solo me dejé llevar en el sofá, segundos después, se vuelve a cambiar de canal a Cartoon Network, dibujos animados, no sonaba nada mal, total ya no tenía fuerzas para reaccionar, segundos después, se apaga el televisor, se apagaron todas las luces, vuelve a sonar la silla pero más despacio y doy mi último suspiro y caigo muerto.

Finalmente, no volví a despertar, no hasta el mediodía, el sol empezaba a caer y el calor de tanto sofocar hizo que abriera los ojos. Increíblemente desperté en mi cama y no en el sofá, segundos después me levanto a revisar todo y todo estaba tal cual como dejé anoche, desordenado, la silla, el televisor seguía encendido, los restos de la manzana y mis cervezas todas vacias, no restaba nada. Todo había pasado realmente.

12 de febrero de 2017

Me morí anoche y sigo vivo

Llevo un poco más de de seis años por aquí, creo que es demasiado, lo pienso constantemente a decir verdad solo hoy lo pensé, creo que es demasiado y el exceso en demacia a lo largo del tiempo se vuelve contaminante. No sé qué hice mal, no sé si alguna vez di un mal paso. Siempre creí que fui bueno en lo que sé hacer. Solo me estoy convirtiendo en lo que el mundo me enseña y sigo siendo un niño, pese a todp que creí vivir, mis consecuencias se van convirtiendo en una pesadillla lenta que atraviesa mi mente y no sé como defenderme, supongo que solo debo reir -me dicen- rie, sonrie, nada de lo que pasa es cierto, solo es deminuto silencio, hay que ignorar lo que no causa daño y no sé si estoy convencido del todo. He pasado más de veinte años pensando que la teoria de la vida era distinta y solo tuve un pequeño error, pensar que era así. Solo evitaré que nadie se entere, que nadie sepa como consire contra la corriente y me quedaré callado, admirando mi ignorancia, lo poco que me queda. Es febrero de 2017 y pareciera que la reflexion me da un golpe de asalto, no sé si me volveré inmune con el tiempo o es que me he convertido en alguien que no teme al dolor, se me ha hecho de costumbre retar a los límites y no siento nada ya, como si fuera una roca en medio del desierto, una roca pervertida constantemente, una roca inusual, de pavimento, la roca lidiante en el tiempo, no sé si debo temer, soy una roca balbuceante, solo a veces siento temor, cuando una tormenta pasa por mis espaldas y me hace daño, pienso y soslayo, lloro y sonrio, analizo que la depresión debe lidiar conmigo, le invito una cena y lloro como lo que fui, un niño que nunca comprenderá que las cosas deben ser así, cruel y amorfo, un latigo de alto calibre, una señal que te dice que la vida no es así, solo es para los valientes y creo yo nunca lo fui, solo agacho la mirada, para que no se me note mis argucias, mi desgracias, mis tormentos y levanto la frente para demostrar que soy invencible, solo eso. Me he pasado la vida creyendo que soy un hombre vil, los que pasaron por mi, creyeron que soy algo más, los seres humanos que me detuvieron la marcha solo dijeron en su mente que soy un ser supremo y no sé porqué, ahora solo pienso y me tiro al piso buscando el diminuto error para comprender si estaba en lo cierto. Hace unos meses creí que logré algo y cuando lo recuerdo me derriba la ternura, como la sonrisa de una niña feliz, la verdad no logré nada, solo debo quedarme con el recuerdo de la sonrisa y bailar la danza de los inocentes, la danza de los felices tristes, de los regocijos acribillados por la naturaleza de la vida, los derribados sonrientes, la mancha en tiniebla que sabe esperar toda una vida, el mimo adulante de la esperanza, la mascara italiana de los carnavales, la noche de juerga y la mañana diferente, creo que es lo que me queda. El error de los jóvenes de mi época es ser como yo, amantes de la libertad, socios de la cuenta corriente amortiguador de las deudas, canivales nomadas y analistas del sistema. Solo quiero dormir por hoy y soñar cosas nuevas como los febreros de mi vida. Soy el niño incomprensible, ni el amor ni la amistad pueden cambiarme, solo quise amor y me dieron agua para calmar, solo quise ternura y fue un poco de dinero para llegar a casa. Hace unos días caminé con rencor por la calle, convenciendome que no he logrado nada, el perdedor de los casinos que no halló nada en el bolcillo. Las mujeres interesadas y materialistas tocaron mi puertas para saber si algo ocurria en mi economía, solo predije mi lealtad a lo ético, terminé convencido que no soy algo corriente y común, solos soy pobre y perdedor que se sentiría contentado de la dulzura y ni eso he conseguido. Debería matarme, suicidarme con una pistola silenciadora, pero tampoco me siento capaz, solo pienso y pienso y no sé si tendré límites algún día. Crecí creyendo que tengo los pantalones bien puestos y terminé patenado latas, me odio la crueldad y concluyo creyendo que la vida, esta vida no es para mí, llego a casa cansado y la música electronica es mi refugio, sueño y vuelo gratis, atrapando las fantasias más burdas, alacanso las constelaciones y juego a ello, a lo interminable, no me da ganas de ser humano una vez más. ni la realidad ni la indiferencia de una mujer pueden cambiarme, amo la soledad como terrorista a los sin límites, a la crueldad, a las noches en silencio, a los nuevos loops de los dj's, mi vida es atormentante pero dejenme en paz, no me molesten, no soy orgullo de mis padres, ni del barrio barato donde vivo, solo hago lo que me hace contento y creo que toda mi vida he sido egoista. Por todas las mujeres que e entregaron su voda, por todos los hombre que creyeron en mi, No es una despedida, es un hey loco existo, debo partir al horizonte, ahí está mi sueño, mi mujer amante está esperandome, me refugiaré allí con ella, para protegerme del silencio, los ruidos del destino me han entorpecido, ayudame a lidiar con ellos mi amor, te necesito, llega pronto a casa, hice unos tallarines rojos con papa a la huancaina para ti, quiero dormirme abrazado a tu pancita, quiero hacerte cariñito en tu cabello, acariciar a la princesa, no quiero más indiferencia, no quiero más límites, estoy cansado y solo quiero dormir, han pasado los años y no quiero comprender, ayudame a asimilarlo. Es febrero del 2017, un doce del mes, contestaré el telefono a los que quieren ayudarme y diré que si, estoy decidido, la crueldad es el mejor artefacto para acabar con la indeferencia. Ahí voy.

4 de julio de 2016

Desorden total

El adolescente. A estas alturas de mi vida podría decir que no hay nadie más desordenado que yo. Hace cinco años no desayuno seguido y si lo hago, lo hago bien, es decir desayuno bien. La verdad no logro encontrar ese trocito de concepto que me haga entender cómo y porqué es importante el desayuno, además, la verdad no me da la gana, es una terquedad mía, aparte de desordenado; soy flojo, flojísimo.

Hace meses un amigo mientras hablábamos de políticos, escritores y periodistas me decía que los jóvenes hemos perdido el espíritu de insurrección, de rebeldía y no hay ideas. Tenía razón, estamos para el carajo, debemos cambiar, me decía, debemos salir a protestar para cambiar el mundo. En el fondo comprendí que no tengo tampoco ganas de cambiar el mundo, no hay necesidad, el mundo se cambia solo. Hay gente para cada cosa, gente para reclamar y otros para ver el noticiero. No sé cuál soy, creo que el que ni ve la televisión.

También he dejado de leer libros. Tengo la loca moda mental que cuando logras leer un buen libro, los próximos deben superar al anterior y lo cierto es que no ha ocurrido y no leo libros ya. Seguido de eso más me he dedicado a ver series con internet, una repentina enfermedad, dejé de desayunar para recortar costes e invertir en servicio de streaming, es decir estoy convirtiéndome en un total sedentario, inmovible, no quisiera salir de mi habitación, que se pudra el mundo afuera.

Hace días revisaba algo que escribí en el 2012 y me dio vergueza. Esos tiempos mis pocos amigos me decían no escribas cosas así, vas a terminar en isla, inhumano, antigregario, quijotesco, antisocial. No es moda pasarse de escritor apestado de la vida, no hay razón para cortarle las alas y preferir caminar antes de volar. Aun así, he seguido escribiendo solo para mí, en secreto, bordando conspiraciones locas, terquedades e instintos sin darme cuenta, sin encontrar mi sentido común, creo que para huir de la realidad.

No tengo vicios malos, ya no tengo vicios malos o no sabría diferenciar los vicios malos de los buenos, pero en el fondo presiento que no lo hay, lo digo hilarante sin animus locandi, sin máscaras, a calzón quitado, no hay vicios, ni siquiera salgo a correr, lo hago una vez al año, estoy engordando y me están creciendo las tetillas, las tetas, seré un tetón por culpa de excesivo reposo.

El hecho es que mi desorden consiste en dormirme a cualquier hora de la madrugada, despierto al mediodía y salgo almorzar después de un baño, a veces ya ni encuentro restaurante a las cuatro de la tarde y en un par de horas más se acerca la noche. En varias ocasiones mi desayuno fue la cena y me acosté asustado mirando el techo pensando qué dirían mis padres si se enteran que su hijo se levanta a las cinco de la tarde a desayunar.

Por suerte una amiga mía que es nutricionista o dice saber de nutrición me dijo que no había problema, que podría morir tranquilo sin enfermedades, pero de morir moriré tranquilo, sea ahora o cuando envejezca, me tranquiliza, al menos no contraeré enfermedades. Tengo una anatomía muy fuerte, soy un edificio de buen cemento, tanto así que me comería un kilo de piedras con dulce de leche y seguro solo me daría ganas de echarme la siesta. Sinceramente mi amiga no creo que logre pronosticar mi futuro, en verdad me está mintiendo, pero no importa, le creo disforzado, me miento también, de creer que estoy bien a pesar de a veces no comer nada y a veces comer de todo.

La decisión más difícil es ir a trabajar, no tengo trabajo, no hay empleo. Soy un hombre que no merece ni el sueldo mínimo y si un día llevo el CV sé que me van a rechazar y atino con la respuesta y me hace sentir contento que al menos me rechazan y al menos salgo a buscar trabajo. Vuelvo cansado, el cuerpo no da para más y me dejo caer en la cama con la ropa puesta y mis documentos. Me quedo dormido sobre mi desorden y despierto a las seis de la tarde bostezando con el aliento caliente y ojos lagañosos, respirando hondo como recién recibiendo el día cuando ya se termina.

Los pocos amigos se preocupan por mí y me recomiendan que me meta en proyectos grandes que tengo las cualidades, pero lo dicen por pena y lo más seguro es que mis ochenta kilos les inspira lastima. Pobre hombre en qué se ha convertido, debería buscarse una vida y la verdad tampoco me da la gana, no quiero nada por ahora, un día se me ocurrirá, entonces saldré a cambiar mi vida, pero será cuando logre recapacitar y dudo que sea mañana por la mañana, dudo que te importe mi vida y dudo que la estés pasando mejor que yo, dudo.

Se me han muerto las ansias de explorar el mundo, aunque sea viajar a Lima, viajar a otro lado a vivir por un buen tiempo en otro lugar. Me he quedado aquí y no tengo fecha de salida ni lo he pensado, no hay tiempo para cavilar fechas ni postergaciones de fechas que no existen. No hay un futuro lejano, hoy por la noche cuando despierte a buscar algo de comer antes que cierren las tiendas, no hay ni siquiera motivo alguno para dejar de pasarme horas y horas de escuchar canciones sin hacer nada, no hay razones ni siquiera para dejar de extrañar y convertir en nostalgia cualquier fin de semana, tampoco días lunes que temer. No hay.

SoundTrack:

24 de marzo de 2016

El hombre invisible

A veces suelo llegar a casa demasiado exhausto, de vez en cuando con muchas ganas de vivir incansable, de cuando en cuando con ganas de morir y otras veces solo tengo hambre, en medio de todo he acostumbrado a convivir con las pesadillas nocturnas, los sueños terribles, mis pesadillas encarceladas como si mi alma fuera un penitenciario con una multitud gritando a todo pulmón por su libertad, mis terrores íntimos, mis ganas y mis sueños, como si hubiese asesinado a alguien hace unos días.

El calor femenino se convierte en pastillas antidepresivas, en inyecciones efectivas, la terapia perfecta para enfrentar los huracanes rebeldes, pero conmigo todo es angustia, melancolía, caminar a mi lado es no volver de un acto suicida, sin miedo a morir.

A veces quiero callar y vivir del silencio, pero tanto silencio se convierte en ruido lentamente cuando sientes que no oyes ni te oye más nadie y vamos alcanzando la invisibilidad como si se tratase de un juego de autodestrucción. No saben cómo enfrentarse a uno mismo puede ser tal letal, una sobredosis que no te mata, sino consume destrozando cada pensamiento convirtiéndonos en una gota de lluvia sobre la tierra, solemos ser alguna vez una gota de negro sobre el blanco, un remolino de mar o una taza de té abandonada.

Pase este verano soñando en las cosas que podrían ser posibles, a fin de toda jornada me di cuenta que no había movido ni un solo dedo para mover la ficha, solo veía como todo ocurría en medio de una cruzada improvisa, pidiéndole a ella que me abrase y me lleve hacia la puerta de salida, al final, quizá sea una luz o una oscuridad y si se tratase de encontrarse conmigo mismo, que me escondiese bajo su sombra y me perdone si la hice enojar alguna vez, hoy se cae la rama de un árbol y en ella semillas que sembrarán un nuevo aviso.

26 de enero de 2016

Su manera

Creí poder sentir su forma ideal y la soñé sin calcular,
mientras se viste de irreal, solo va darme oscuridad.

Va acomodarse poquito el destino, con su mirada en gravedad,
va perder la fe que no es divino y no sé si creía en el amor
cada vez solíamos hablar.

Parpadea rápidamente y huye de quien sea,
hasta solo con su mente y con pizcas de soltura 
y no sabe que desea.

Podría ser más prudente al mandarme sus ausencias,
sería menos indiferente, para verla menos distante y
así sepa que espero sus clemencias.

Ella mira con la mira desde una sutil melodía.
aunque lee esto no suspira, solo tensa examina
mis pasos y sus pasos para acabar el día.

Es dueña siempre de elegir, cómo hacerse extrañar,
se viste a su estilo de vivir para así evitar chocar con alguien,
a quien no quisiera amar.

Te recuerdo así y elegiste siempre como hacerte extrañar.

22 de agosto de 2015

La chica maldita

Hace una semanas me di cuenta que mi exnovio va ser papá y me enteré por Facebook, había una foto de él con su novia apoyados a una baranda frente a una playa, sonriendo ambos y la foto estaba en la cuenta de ella, ósea ni la conozco, nunca la he visto y ni hablo con ninguno de los dos y Facebook me muestra la foto porque una amiga mía que me etiquetó, no sé si por ser sarcástica o tenía todas las ganas de humillarme frente a todos. Si sería la primera vez se me pasaría con el tiempo. El punto es que he tenido mucho novios, enamorados, parejas, maridos o como se defina y mágicamente todos se están convirtiendo en papás, o sea, el de la maldición soy yo, la salada, la maligna, la santería, la pócima radical que lo cambia todo, la frontera entre el no ser y ser papá.

No es que convertirse en padres de familia sea malo, pero porqué precisamente antes de ser papá se tienen que meter conmigo. Qué tengo en mi cuerpo, qué hay entre mis piernas no entiendo. Me llaman al teléfono para darme la noticia: “¿No sabes? tu exnovio va ser papá y créeme su novia no es nada bonita” y hasta ya estoy acostumbrada a recibir el mismo chisme siempre y lo único que me tranquiliza es que su novia no es nada bonita.

El colmo de todo es que la mayoría de ellos han vuelto a llamarme para salir como diciendo: “Oye nena ya tengo hijo, soy todo un papá, quiero ser ganador, un Hugh Hefner, mírame y seamos amantes” pero no pues cojudo, no, no, cómo voy a salir con un tipo que es papá y tiene que trabajar para los pañales o mantener a sus hijos, me estaría convirtiendo en la protagonista de esos cortometrajes feos y sobreactuados sobre la infidelidad, similares a los que hacen en las universidades cuando estudian comunicación. No quiero pues, al menos esos cortos me enseñan a no ser amante de nadie, es más, no sé si amante es la palabra. Amante es como que dos personas amándose el uno al otro y proviene del verbo amar. Amar no es tirar con otra, con otro y dejar a tu bebé llorando en casa mientras la cabeza de tu mujer está explotando de tanto no dormir y tener que soportar a una bola de carne que hace bulla en tus brazos.

Sin embargo hay algo en mí, muy al fondo de mí que me hace sentir culpable, quizá esté mal y necesite un psicólogo porque pienso que es mi culpa, ¿Soy la maldita no? A quién le gusta ser la maldita. Quien este conmigo y luego me termine; dos o tres meses después va ser papá. Si así diría el contrato seguro nadie seria pretendiente, me quedaría sola sin nadie. Con el tiempo esto se convierte en un trauma que tengo que conciliar y creer que no es así, que soy una chica normal como todos y el juego del orden cósmico del destino ha coincidido conmigo, es más, debería sentirme orgullosa y predecir a mi nuevo novio diciéndole: “No termines conmigo huevón vas a ser papá por mi culpa”.

Acepto que la primera vez, es decir, cuando tuve mi primer enamorado a los diecisiete me hizo sentir orgullosa, festejé con mis amigas que mi ex de dieciocho se haya convertido en papá, porque el pelotudo me engañaba con ella a la que embarazó. Era como una venganza, una victoria, una hazaña que queda marcada para toda su pestilente vida y me reía a carcajadas como una bruja preparando la pócima mortal, muy satírica. Pero: ¿Cómo algo que lo ves como un juego de niña adolescente un día te empieza a preocupar?

Porque han pasado los años, se sigue dando y es lo que me pasa, podría disfrutar una venganza por un rato pero ya no quiero, creo que ya estuvo bueno y esto me está haciendo llorar. ¿Ya basta no? A veces también siento que me entra la envidia, veo la panzota de su novia y pienso que pude ser yo el de la panzota posando para la foto apoyada a una baranda con mi novio frente a una playa y me entra la angustia, la preocupación, el agobio y pienso que nunca tendré hijos, nunca tendré un novio para casarme y siempre va ser así. Estoy destinada a convertir a todos los varones en padres. Finalmente me estoy acostumbrando, ¿Qué más podría hacer no? aparte de recibir noticias paternales cada temporada.

No se lo digo a nadie porque ya lo saben, es como cuando a alguien se le muere el esposo y es viuda para siempre, siempre le van a dar el pésame, siempre le van a mirar diciéndola “mira pobrecita se ha quedado sola” y cuando tira con otro se convierte en zorra, ¡hay sí! todos le echan tierra, todos hablan pestes y ocurre conmigo cuando me dicen, “mírenla pobrecita su ex es papá, igual que su ex antes de ese ex y así sucesivamente”. Que mente tan inútil e irracional, a veces me entra la cólera y quiero hacerles tragar la basura que sale de sus bocas, devolverles el vómito.

Un día voy a tomar el vuelo un lunes por la mañana y voy a convertirlos en papás a todos sus hombres, uno por uno y también a todo aquel que se me cruce para que vean con quien se están metiendo y voy reírme como la bruja, no me importa si me dura para siempre la maldición, aunque algún momento tendré que recaer y pensar diciendo que lastima, pude ser yo.

17 de julio de 2015

Que chévere tu polo

Vivo en el tercer piso en una esquina de un barrio regularmente chévere. Hoy por la mañana mientras bajaba y salía hacia la calle; me encontré con una amiga que no veía hace tiempo y en serio bastante tiempo, como seis o siete años.

-¿Kenny?, escuché y no sé porque ¡maldición!, mi cuerpo se estremece cuando alguien pronuncia mi nombre por la calle.

Con ese temor volteo la mirada y era una chica.

-Hola, cómo estás- En serio siempre me pasa y maldigo a mi falta de capacidad de recordar a las personas. (No la recordaba)

-¿No me reconoces no?-me dice- Sonriendo y me descubrió. Solo sonreí también.

Eran como las 7:00Am, baje a comprar café, en serio suelo estar despierto toda la madrugada leyendo tuits y artículos en internet o novelas cortas. Estaba despeinado, más de lo que suelo estar, o sea inmirable, gordo y chino con ojeras de color chocolate.

-La verdad y por favor dame pistas para recordarte- le dije como bromeando.

-Soy yo pues huevon. Abigail ya no recuerdas a las amigas- me reclama también sonriendo- Abigail,Abigail,Abigail, corren en mi memoria y un segundo después la logro recordar.

-¡Qué es de tu vida!- Le digo emocionado. A Abi como la llamo, la conocí cuando estaba viajando en bus en las vacaciones que no tenía, porque aún no estaba en la universidad y nos tocó la misma pareja de asientos, no recuerdo los números de asientos, pero si recuerdo que antes de subir a ese bus quería que siempre me toque alguna persona paja para charlar en el viaje.

La verdad en todos los viajes que suelo hacer a mitad y fin de año, nunca me tocan personas así, la única era Abi que cuando me estaba poniendo los audífonos para oír mi playlist de viaje, me dijo:

-Te sentaste en mi asiento-

-¡Ha! Perdón- le dije rápidamente- Cambiándome de asiento hacia el pasillo-que por cierto odio los asientos de pasillo-Recuerdo que ese tiempo estaba obsesionado con la banda CCR y estaba con la impotencia de no poderme hacerme crecer el cabello, porque lo tengo desconfigurado, desordenado y color indefinido.

Me di cuenta que tenía el polo de CCR y viajaba hacia Arequipa, que chevere decía en mi mente. El punto es que no me resistí a decirle:

-Que chevere tu polo- y me miró como que extraña y era extraño. Al menos ahora es extraño que alguien desconocido venga y te diga: Que paja tu pantalón, tu polo, tus zapatos o me gusta un culo tu suéter y tu bufanda y tus guantes y tus calcetas.

-Lo decía… por el estampado, la banda, lo escucho bastante- Le dije un poco palteado.

-Ni sabía que era de un banda- me dijo extrañada mientras guardaba su pequeña maleta. Quedé palteado aún más, ni siquiera escuchaba rock. Lo bueno es que ella me retomó el habla después, cuando ya habíamos recorrido como veinte minutos de distancia.

-Hacia dónde vas- me dijo y no la escuche porque estaba con los audífonos, solo veía sus labios mover y me quite rápidamente.

-Hacia dónde vas- Repitió. Entonces empezamos a conversar bastante, sobre los lugares, las comidas, el bus, la gente, el amor, los amigos y otras cosas más.

Lo espectacular era que hicimos conexión inmediata y yo ya me había enamorado y la quería invitar a salir, pero me estaba olvidando que la acababa de conocer. Lo cierto es que fuimos muy buenos amigos desde entonces, habíamos coincidido en el viaje e íbamos al mismo lugar. Salimos en año nuevo del 2010 y luego seguimos hablando por Facebook por tiempo y luego desapareció, hasta hoy en la mañana cuando Kenny el ojeroso salió en busca de café para doparse un poco y no quedarse dormido.

-Yo debería preguntar que es de tu vida- me responde. Voy a saludarla con un abrazo.

-Entonces debería responder qué haces aquí en la puerta de la casa donde vivo-le digo sarcástico.

-¿Qué, vives aquí?

-Sí, desde hace como nueve meses.

- Yo vine de Lima, mi esposo trabaja aquí y vine a visitarle.

-¿Ya estás estás casada? La miro sorprendido.

- Y con hijo incluido- dice y nos reímos los dos.

- Cuanto has cambiado, imagino como debes estar mirándome: mira que gordo estás- le digo.

- ¿Los años no perdonan no?

- Tampoco le pedimos perdón ¿no? Le bromeo y nos quedamos conversando como media hora, poniéndonos al día de las cosas que pasaron. Me dejó su número porque se lo pedí e intercambiamos y yo sé que no la voy a llamar, no tendría sentido si estará en otro sitio, al menos un mensaje de texto, me digo a mí mismo, mientras anotaba en mi agenda del teléfono.

Parecía apurada y nos despedimos.

Me llamó bastante la atención, porque me he dado cuenta que las personas con las que he simpatizado más, han sido con las que poco me he visto y pienso y me pregunto que si conocernos y vernos más nos aleja más (Esa costumbre de aburrimiento presencial).

Me puse a pensar aún más de lo que sucede con este tema mientras tomaba el café, no sé, en por qué poco a poco dejamos desapercibido a las personas que tenemos cerca y extrañamos a los que están lejos, y cuando la tenemos cerca le hacemos fiesta de bienvenida y si no se van; pasan a la lista de menos importantes.

¿Entonces hay que alejarse un poco para empezar a extrañarnos? , me digo y me da mucho gusto siempre volver a ver a las personas después de tanto tiempo, es como si nos dijéramos: No nos separemos más, abracémonos y contémonos chistes. Pero concluyo que es la ley de la vitalidad social: Somos animales de costumbre y nos acostumbramos a no querernos más de tanto estar juntos. En serio no debería ser así.

Escuche una piedrita golpear la ventana de mi habitación, me asome para ver quién me estaba llamando desde afuera.

-Oye, ¿Tu no desayunas no?- Era Abi, había vuelto y nos fuimos a desayunar cualquier cosa.

(SoundTrack- CCR: Have You Ever Seen The Rain?)
 
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